¿Cuántas veces os habéis hecho esta pregunta?

Detrás de este gesto de lamido, tanto en perros como en gatos, podemos encontrarnos con un problema de salud. Una de las causas más probables pueden ser las llamadas glándulas anales.

Estas glándulas se encuentran dentro de la zona del ano a ambos lados del mismo y producen una secreción oleosa, fluida y muy olorosa. Dichas glándulas o sacos anales sirven a los perros y gatos para comunicarse con otros animales a través de potentes señales olfativas marcando las heces con un olor característico así como también son un excelente lubricante para la salida de las mismas. En situaciones de pánico esta secreción también puede ser liberada como mecanismo de defensa debido al olor tan fuerte que desprenden. 

Podría decirse que ese olor es su "carta de presentación".


Y bien, ¿dónde está el problema? 

En ocasiones, nuestros animales pierden la capacidad de vaciarlas por si mismos y la secreción deja de ser oleosa y fluida obstaculizando el orificio de salida. Es ahí, donde empieza el problema y en consecuencia aparece el lamido excesivoarrastran la zona del ano contra el suelo con la esperanza de vaciarlas o incluso se persiguen la cola insistentemente.

Muchas veces una alimentación pobre o desequilibrada es la responsable de estos problemas en los que se incluyen infecciones o ruptura de las glándulas con sangrado, agravando la situación y convirtiéndose en fístulas anales. Entre los principales sígnos que observaremos nos encontramos:

  1. Inflamación
  2. Dolor o molestias
  3. Ardor
  4. Mal olor
  5. Quistes
  6. Abscesos o tumoraciones

Desde el

Centro Veterinario Juan XXIII

recalcamos la importancia de acudir al veterinario en estos casos para un

correcto tratamiento

y os invitamos a que asistáis a nuestro centro para un

asesoramiento completo

tratando así de prevenir esta patología tan molesta que incomoda a nuestros peludos. 









Publicado: 11 de Abril de 2017